
Entre la efimera noche,
entre tus faldas abundantes de copal
donde escondia mi miedo,
donde en ardid pedia un deseo;
Donde tantas veces tu recina cubrio mi hielo.
Es aqui donde me vuelvo a refugiar
en la densa cortesa de tu callar
donde al final sera el silencio
el que nunca a de fallar.






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